Hannelore Grosser
Tres Santuarios en el Gran Concepción
Hidropoéticas afectivas de una ciudad humedal (2025) es un proyecto artístico que busca poner en valor al río como protagonista, desde ahí se relata una historia sobre las aguas de los territorios de esta ciudad humedal penquista. Humedales, lagunas y esteros que se conectan y alimentan del flujo fluvial para dar vida a toda la cuenca. La creación transdisciplinaria pertenece a la artista visual Hannelore Grosser quien escribe la historia, el guión y los textos poéticos, y que traduce en acciones performáticas encarnando a espíritus y seres que habitan el territorio en diferentes dimensiones. Los registros fotográficos y audiovisuales son realizados por Pola Berroeta y Javiera Toro. El diseño y realización de vestuario está a cargo de Vanessa Leiva.
Hannelore invita y abre la reflexión sobre tres territorios protegidos en calidad de Santuarios de la Naturaleza que están conectados por medio de sus aguas, que geográficamente se ubican en tres comunas que colindan: Península de Hualpén (1976), Laguna Grande Humedal Los Batros (2022), y Humedal Desembocadura del Río Bío-Bío (2023). Sin embargo, este ecosistema de 4.555 hectáreas se extiende más allá del perímetro protegido por ley, enmarcando al Gran Concepción como una Ciudad Humedal.
El río BíoBío es una frontera natural e histórica con Wallmapu y sigue siendo un lugar de disputa que ha sido objeto del extractivismo: áridos y arenas de su orilla, centrales hidroeléctricas en las montañas, contaminación de aguas, deforestación del bosque nativo y propagación de monocultivos lo que ha producido erosión e incendios sin control.
Hidropoética rescata dos palabras de origen griego hidro que significa agua y poiesis que se traduce por creación. Podemos comprenderlo como las maneras de crear y ser del elemento agua, un flujo infinito, un constante movimiento, una transformación que se renueva todo el tiempo. El agua es vida y el origen de la vida es el agua. Nos invita a reflexionar y dialogar sobre las formas que tenemos de relacionarnos con este elemento en nuestro cuerpo-territorio. Y a eso apunta este proyecto, a imaginar, sentir y evocar nuevas maneras de vincularnos con el agua desde la que circula y compone nuestra estructura física como la que habita en el lugar que vivimos. Miradas que trascienden desde lo íntimo hacia lo cósmico.
Pensar como el agua nos crea y nos da vida, nos lleva a visualizar su vulnerabilidad constante en los tiempos que vivimos. La relación entre nuestro habitar como seres vivos en un ecosistema en el cual la protección y el cuidado del agua está en peligro constante.
Por otra parte, la afectividad brota de esta misma relación del ser con el agua, puesto que los afectos nos explican el sentir de los seres vivos y su capacidad de percibirse y vincularse como cuerpos que se conectan entre sí, que se unifican, que se transmutan.
Esta propuesta da continuidad al proyecto “La conexión, La ruta de los humedales de Wallpen” (2023-24) tanto en la investigación artística que aborda, como en la relación y disposición del propio cuerpo como elemento de exploración, creación y reflexión utilizando el trance chamánico y la cosmovisión ancestral.
El imaginario se gesta y aparece para encarnar el diálogo del cuerpo con el agua que fluye y recorre por el territorio que habita. El agua que nos constituye como seres humanos en relación con las que existe en la ciudad donde se vive. Como estas aguas tienen un mismo origen y comparten un mismo ecosistema, aguas que se unifican a cada ser que late en el entorno y forman parte de un ciclo infinito que tiene un ritmo y un constante movimiento.
Hannelore Grosser
Mujer medicina, artista visual y arteterapeuta clínica